Coleccionista de ellas

Coleccionista de ellas

La ciudad era oscura y lluviosa , sus habitantes convivían con los paraguas y chubasqueros . Se respiraba los vapores de las alcantarillas continuamente cuando paseabas por el centro de la ciudad, junto con el olor de los cubos de basura y extractores de la zona de restaurantes . Insalubre y detestable para los inquilinos del barrio, un lugar nada deseable para vivir.

Maravilloso lugar lleno de teatros , cines y museos que visitaban desde todas las partes del país. Solo al alcance de aquellas personas, con la suerte o capacidad económica que  implicaba tener ese tipo de vida social. El resto de sus ciudadanos con el teatro solo podían soñar. Un lugar de desigualdades donde se celebraba una gala benéfica, por la que se pagaba una auténtica fortuna cada servicio. Acto reservado a los mas poderosos, para así poder recaudar dinero suficiente, esta vez, para los fondos de la policía, aquellos hombres y mujeres que velaban por su seguridad día y noche.

En la sala del hotel se encontraba uno de los hombres mas ricos y solidarios de la alta sociedad, el profesor Arthur Doyle admirado y respetado por sus compañeros de profesión. Estudioso tanto en la rama de historia medieval , asignatura que impartía en la universidad de la ciudad ,como en otros ámbitos, la biología y medicina, que sorprendía y formulaba muchas preguntas e incógnitas entre sus colegas.

Conocido como amable y cercano , los invitados de la sala con frecuencia se acercaban a él con curiosidad, con preguntas sobre sus libros publicados de historia, sobretodo entre aquellas personas mas jóvenes. Estaba rodeado de empresarios con proyectos nuevos para Blue , deseosos de que se uniera a ellos, tanto por su capacidad económica, pues era una de las fortunas mas antiguas de la comarca, sin familia ni herederos como por sus innumerables contactos en el gobierno. Hecho que lo hacia increíblemente atractivo a seducir.

La cena transcurría de forma muy educada y pedante entre sus comensales , todo eran sonrisas y parabienes , existía una gran linea invisible entre aquellos que llenaban el fondo de pensiones de la policía y los agentes de policía. Arthur siempre fue un hombre curioso y sabía que uno de los inspectores de mas notoriedad era D.Johnson, pero este no estaba en la sala, según la información de nuestro influyente y adinerado profesor, el ex – militar no podía tardar mucho, su asistencia era obligatoria , al igual que contar sus batallitas de implacable teniente con sus leales hombres.

La cena dio comienzo, posó su copa de champán que apenas hubo probado y se dispuso a sentarse en la mesa asignada. A su lado se encontraba una pareja de recién casados tan común como absurda, lo único que dejaba claro es que el hombre que ya no cumplía los setenta, apenas podía caminar , mucho menos ser capaz de hacerle cosquillas a su esposa…pero tenía dinero.
Por otro lado , estaba seguro de que se divertiría mucho con la parejita. Además del soltero empresario en busca de una presa (o futura mujer ) que quisiera casarse con él, aplacar las habladurías sobre su homosexualidad y dejarlo trabajar en paz. Entre el primer plato y el segundo Arthur creyó que había pasado una eternidad, el mal servicio venido de las obligaciones que el ayuntamiento adquiere contratando a empresas de catering que no estaban a la altura, era insoportable.

Todo sea por ayudar a la policía.

Él era un hombre paciente sabía esperar por lo que quería , mientras analizaba el comportamiento de su mesa y la mesa de su izquierda. El alcalde y el jefe de policía estaban charlando de forma animada sobre su próxima partida de pócker. Mientras observaba todo esto, se le acercó por detrás una mujer preciosa con un vestido que dejaba poco a la imaginación, ella se presentó como la detective Elsa , era la acompañante de uno de los inspectores de mayor rango. No pudo evitar prestarle toda su atención, era preciosa ; se puso seria cuando le preguntó por su nuevo libro de historia medieval, la chica había sido su alumna años atrás , esta le dio a entender que a su novela le faltaba una explicación. Por supuesto ,todo lo dicho fue con una de sus mejor sonrisas de coquetería, hasta que consiguió una promesa por parte de Arthur de darle una explicación del final del libro tomando un café.

 

Cuando la sexy detective abandonó su mesa , se fijó en que ella se sentaba al lado del famoso inspector D.Johnson, a quien señaló y mencionó su nombre, por lo tanto, ya estaba la noche acabada , él tenía lo que fue a buscar , ahora le esperaba una cita un par de calles mas abajo.

 

Abandonó el lujoso hotel anfitrión aliviado de no tener mas conversaciones con personas ignorantes, que poco aportarían a su vida. En la entrada lo esperaba su chófer Mad, para llevarlo donde quisiera, pero este lo despachó mientras se ponía el abrigo y caminaba entre las sombras.  Minutos después entró en un restaurante de comida rápida donde pidió un café, el que no paró a tomar en la cena de gala. La camarera era agradable y educada, la observaba tiempo atrás, su formación y talento no eran dignos de trabajar sirviendo comida en un restaurante de mala muerte, estaba claro que no valoraba el talento que poseía.

 

– Señor disculpe, pero estoy cerrando , ya es tarde, si no le importa cierro la puerta mientras se acaba el café para que no entre nadie mas_ dijo ella muy amable intentando no ofender al hombre por echarlo de esa manera.

– Lo siento señorita, me voy inmediatamente no fue mi intención retrasarla en su trabajo_ se disculpó. Era un hombre mayor que una chica joven no temería nunca , por lo que ella le ofreció quedarse en una mesa mientras hacía caja.

Arthur pagó su café y porción de tarta, un minuto mas tarde salió del restaurante sin decir a dios. Apoyado en la pared del callejón esperó a que la camarera saliera a tirar la basura, luego cerro la puerta del local y se alejó andando por la oscuridad de la calle. Él la siguió despacio sin intención de ocultarse como un vulgar delincuente ,simplemente era él, persiguiendo a su presa….tenía que mostrarle su error.